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Bocata y fútbol

Han pasado muchos siglos desde que la civilización romana acallaba a las masas dándoles “panem et circenses”, Pan y circo. Teniendo la boca llena y estando entretenidos, parecía que daba igual el estado de la ciudad, los impuestos y demás.

Supuestamente evolucionados, después de 2000 años de avances, los comportamientos se siguen repitiendo. Cambias ropajes, cambia entorno, disminuye crueldad, aumentan derechos, aunque la esencia continúa.

El fútbol es, hoy en día, el pan y circo de la época actual.

No es mi intención hacer en este artículo crítica social ni política a la ética o no de darnos carnaza para divertirnos y así no estar atentos a los verdaderos problemas del país.

No pretendo criticar, ni comentar, y seguro que daría para otro artículo, si hay menos crisis cuando nuestro equipo gana o no Ligas, Champions o demás trofeos.

No es esa mi intención hoy. Pretendo incidir en los comportamientos de las personas que nos dejamos llevar por el circo. Que nos dejamos llevar por la “pasión” de unos colores.

Quiero reflejar comportamientos que se observan alrededor de un partido de fútbol que serían incomprensibles en cualquier otro entorno. La teórica evolución del ser humano puede ser incluso cuestionada.

No pretendo patologizar ni etiquetar los comportamientos. Tan solo llamar la atención sobre ellos. El espectáculo, el circo está llegando ya a un nivel y a unos grados, que la violencia es inadmisible.

En los alrededores de un campo de fútbol, en Madrid, hace unos años, han llegado a asesinar de una puñalada a un hincha del equipo contrario. Razón, ser del equipo contrario.

A mediados de marzo del pasado año, en León, un padre de una “figura del fútbol” de unos 7 u 8 años, pegó una paliza, con la ayuda de otro abnegado progenitor, A UN ÁRBITRO DE 16 AÑOS.

La situación, aunque no se quiera ver y se rebata diciendo que es anecdótica, es más seria de lo que parece. Se justifica todo comportamiento, sea violento o no, en pos del espectáculo.

Y la situación no va a mejor. Si la más efectiva forma de educación es el modelado, ¿qué figura de referencia tienen los niños de ese equipo de León????

Soy un asiduo asistente a los partidos de mis hijos. En su momento fueron waterpolo y baloncesto. Las cosas no son mucho mejores a pesar de ser deportes más minoritarios, sobre todo el waterpolo. Insultos al árbitro a la primera falta, discusiones entre los padres de los equipos contrarios, echar a los padres del campo, suspender partidos… Es más habitual de lo que creemos.

La idea de esta reflexión pública me surgió en el último partido de fútbol al que asistí. Era la eliminatoria de Copa del Rey entre dos equipos de la misma ciudad. Es un ejemplo, no sólo se da en estas aficiones, es habitual en todas, tristemente.

Desde los inicios del partido, en los alrededores, en el camino al partido ya se pueden ver actitudes de los aficionados que se podrían llamar curiosas.

  • En otros entornos ir vestido como los personajes a los que vas a ver se denomina ser “Friki”. Ir a ver una película de la serie de Star Wars o El señor de los Anillos vestido de uno de los personajes de la película es raro e incluso genera insultos y la consideración de enfermo de la persona que lo hace. Sin embargo, el que no va con la camiseta de su club al fútbol es el raro. Indumentaria y complementos no faltan en un espectáculo futbolístico que se precie.
  • Escuchar los comentarios de los asistentes también resulta peculiar. Dicen que, entre otras personalidades, todos tenemos un entrenador de fútbol dentro. Cuestionar las alineaciones, la estrategia, los cambios… todo se cuestiona. Todo el mundo es sabio y tiene la capacidad, no sólo de opinar, sino de criticar y no precisamente crítica constructiva.
  • Los insultos entre aficiones son tan habituales que llama la atención cuando no hay incidentes. La noticia suele ser esa. En el partido en el que estuve me llamó la atención un personaje, al que podríamos definir como “energúmeno” que se pasó todo el partido, desde unos 30 minutos antes de empezar insultando hacia la zona de la afición del equipo contrario. Cada cierto tiempo, daba igual lo que estuviese pasando en el partido, se levantaba y dirigía sus insultos hacia la afición contraria: paletos, payasos… Aparte de la inutilidad y sinsentido de los insultos, lo más curioso es que los receptores de los insultos no se enteraron en ningún momento. Debían estar a unos 75 metros de distancia y con más de 70000 personas gritando. Eso no le impidió mantenerse firme en su empeño.
  • El “respeto” a la afición contraria se muestra también al equipo contrario. Sólo con que salga a calentar se le silba. Al salir al campo para jugar, también. Durante todo el partido son constantes los insultos. Da igual lo que haga. Si lo hace bien, se le insulta. Si lo hace mal, se ríen de él. Si simula una falta se le denigra como si fuese la vida en ello. Por supuesto, esa misma acción en un jugador de tu equipo es aplaudida y celebrada.
  • Los insultos racistas/xenófobos son tristemente habituales. Lo que me resulta más curioso es que se hagan, aunque tengas a tu ídolo en tu equipo que sea de la misma raza, nacionalidad o color que la víctima de los insultos.
  • Los cánticos denigrantes son también son también habituales. Meterse con la familia, la orientación sexual, desear la muerte del jugador… es, como todo, tan habitual que se convierten en costumbre.
  • Y algo que me resulta muy chocante del mundo del fútbol es que, siendo un deporte de un machismo exacerbado, lleno de hombría, cojones… se ve como normal que los jugadores se abracen, se besen, se toquen… actitudes que no se admiten en casi ninguna otra actividad pública y menos de la masculinidad del fútbol. ¿¿¿Os imagináis al departamento comercial de una empresa celebrar de esa forma un cliente o la aceptación de un presupuesto????

 

Como comentaba, la idea del artículo era llamar la atención sobre esos comportamientos que no serían aceptados en cualquier otro entorno que no fuera deportivo. Esos comentarios en una disciplina como el cine serían inadmisibles. ¿¿Nos imaginamos en el mundo del cine con las mismas actitudes?? Ir al cine siempre disfrazados de los personajes de tu película favorita. Las críticas en la proyección hacia el encuadre, el montaje, la elección de los actores… Los insultos al “malo” de la película durante la proyección. En cualquier alfombra roja de una entrega de premios, el público aplaudiendo a sus directores preferidos y abucheando e insultando a los demás. Aplaudiendo mucho cuando salen las imágenes de tu película y gritando e insultando a la proyección del resto. Se despliegan banderas y trompetas cuando gana la nuestra, y lo habitual en el fútbol cuando gana otra.

 

Si estas actitudes no serían aceptadas y serían criticadas en otros entornos, ¿para qué se permiten en el fútbol? ¿Pan y Circo?

By | 2017-05-17T19:20:28+00:00 mayo 2nd, 2017|deporte, vida diaria|Comentarios desactivados en Bocata y fútbol

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Psicólogo, Formador, Consultor RRHH, Coach